CON DIENTES POSTIZOS
Sabiamente las elecciones solo son una vez cada cuatro años; en casa nunca habíamos votado para determinar el poder de los padres; en el pueblo mandaba el de siempre y lo aceptábamos; ahora se dirige el cotarro con dientes postizos, figuran unos pero ordenan otros, de tal manera que pocas veces, los de abajo, nos enteramos de las insidias y monsergas que se cuecen detrás de la boca. Si fuera por interés general el patrimonio industrial de Tharsis jamás hubiera desaparecido, allí estaba toda la historia, y las decisiones la han convertido en chatarra para interés de la nada. Si fuera por ideología el patrimonio permanecería como bien cultural para disfrute de todas las generaciones, teniendo en cuenta además que el consistorio está dirigido por un partido progresista que defiende el arma de la cultura como bien esencial para el desarrollo de los pueblos. Sin embargo mi pueblo ha perdido consistencia, ha perdido la conciencia de saber guardar todo aquello que se debe poner en valor para conocimiento de los ciudadanos.
Qué mala manera de gobernar es esta, tan de moda, de hacerlo con dientes postizos, sin miedo al dolor, a la incontinencia del pudor, sin llegar a alterar el sueño de quienes distribuyen las consignas a capricho, cuando se trata de bienes ajenos y no propios. Qué inculta fórmula para el progreso, qué poca sensibilidad social. Sabiamente las elecciones solo ocurren cada cuatro años pero los desencantos nacen todos los días.
Ramón Llanes. 13-5-2011.
publicado en laHuelva de junio 2011
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